Concurso Internacional del Cuento en Honor a Juan Carlos García Vera

Organizado por Casa Salvador Allende – Toronto – Canadá
y por la familia y amigos de Juan Carlos García Vera

Seguimos sintiendo mucho la desaparición del gran amigo Juan Carlos García Vera, quien falleció en enero de 2018 después de haber vivido entre nosotros en Toronto, enriqueciendo nuestras vidas durante unas cuatro décadas. Es difícil aceptar su ausencia. Ese entusiasmo por la vida, esa sonrisa siempre lista para brotar en la cara inclinada hacia nosotros mirándonos como si percibiera algo en nosotros que necesitara su compasión, su solidaridad. Recordamos su amor por su vocación, ese gran regalo que llevó a los más altos niveles.

Nació en Santiago, la capital de su país, y desde joven su familia lo llevó a la sureña ciudad de Valdivia donde aprovechó al máximo las facilidades educacionales de esa lluviosa metrópoli, desarrollando sus talentos docentes y creadores. Allí, también, en la Escuela Normal y después en la Universidad Austral, entabló amistades que duraron toda la vida. Mientras estudiaba y practicaba el arte narrativo, tomaba muy en serio con su propia evaluación y fina sensibilidad artística la teoría del cuento que impulsaba su creatividad.

Al tratar la narrativa tanto en sus estudios de investigación literaria—escribió su tesis doctoral sobre la novela—como en su práctica de la ficción, siempre podía encontrar inspiración y orgullo en la materia que estudiaba y enseñaba. El tema de su tesis doctoral fue el dictador en la novela hispanoamericana, y aunque él y sus compañeros habían sufrido personal y terriblemente la brutalidad de uno de los dictadores más notorios de nuestros tiempos, él fue capaz de demostrar la tranquilidad y fortaleza intelectual al examinar el uso de la palabra “dictador” en sus varios sentidos desde los tiempos romanos. Esto es una contribución especialmente útil ahora que en los grandes órganos mediáticos no vacilan, como lo hacían en los tiempos del valiente Dr. Francia del Paraguay, el primer líder de un país estable e independiente hispanoamericano y otros grandes que le siguieron, en recurrir a la palabra “dictador” en sus intentos de derrocarlos y tomar control de nuestros países.

En cuanto al cuento específicamente, Juan Carlos podía sentir gran admiración y orgullo al pensar que en la larga historia del género del cuento solo los rusos de los siglos XIX y XX podían compararse con escritores hispanoamericanos como Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Julio Cortázar, Baldomero Lillo e Isabel Allende.

La combinación de brevedad e intensidad puede constituir un desafío para muchos escritores, pero el logro vale mucho la pena. Léase por ejemplo el primer párrafo de cualquier cuento de Juan Rulfo y verá que ha entrado sin perder tiempo en la esencia de la obra, que ha recibido inmediatamente lo que puede llamarse un resumen del cuento. Ese resumen va elaborándose con nuevas imágenes relacionadas poéticamente, es decir, breve y profundamente, con las del primer párrafo. O vean el análisis hecho por K. Ellis del cuento “Talpa” del gran creador mexicano en su libro Nueve escritores hispanoamericanos ante la opción de construir. Allí está un ejemplo de cómo la creciente tensión dramática, entre las imágenes y su impacto sobre los personajes, apunta a las graves deficiencias en los arreglos sociales y al sistema social impuesto sobre ellos, sobre nosotros; porque no podemos resistir la intensidad del cuento.

Esperamos que, con el Concurso Internacional del Cuento en Honor a Juan Carlos García Vera, al que estamos invitando a participar a un nuevo grupo de escritores, mantendremos el alto nivel del cuento hispanoamericano.